Saturn Corporation fue un conocido fabricante de coches fundado por la estadounidense General Motors en 1985. Sin embargo, cuando esta última entró en bancarrota en el año 2008 debido a la crisis financiera, tuvo que cerrar sus compañías menos fuertes, entre ellas Saturn. Con todo, a la compañía se la recordará por, posiblemente, el anuncio más certero sobre el absurdo que resulta un mundo plagado de coches en las urbes.
Un comercial que, por supuesto, no tenía esa función, pero que ahora y con la perspectiva del tiempo, resulta revelador.
El anuncio, lanzado en el año 2003, fue un trabajo que buscaba promocionar el modelo Saturn Ion, un compacto que sustituyó a la Serie S y que llegó al mercado con un motor estándar de 4 cilindros en línea Ecotec DOHC. Tenía como peculiaridad de la época que el panel de instrumentos se montó en la parte superior central del salpicadero, en lugar de detrás del volante.
Lo cierto es que el modelo fue todo un éxito, pero con el anuncio debieron “darle una vuelta” antes de lanzarlo. El comercial destacaba hasta qué punto vivimos para nuestros automóviles, más que para nosotros mismos y los demás. Veamos primero esta pequeña joya visual:
Si la idea de Saturn era que cuando terminara el anuncio, la gente saliera disparada a un concesionario a por un Ion, digamos que salió mal. Lo último que una persona quiere hacer cuando termina de ver esta pequeña obra maestra es conducir cualquier vehículo de cuatro ruedas. Es más, el anuncio incita a tirar las llaves de nuestros vehículos a un sumidero muy profundo y empezar a montar carriles bicis como si no hubiera mañana, o a salir a hacer recados cual runner disfrutando de las vías libres de congestión, caos y tráfico.
El anuncio es una genialidad porque sin un solo auto nos muestra lo que le hemos estado haciendo a las ciudades en los últimos 40 años, consumiendo espacio y muchísimo dinero para crear calles únicamente para coches, donde los peatones, cada vez más, parecen molestar.
Lo mismo ocurre con las plazas de estacionamiento, cada vez más grandes devorando las ciudades donde se supone que debemos vivir. Un ejemplo, en Estados Unidos, solo una (Nueva York) de las cinco ciudades más grandes tiene más viviendas que espacios de estacionamiento, una vez más, enormes cantidades de dinero despilfarrado y espacio inutilizado para que los vehículos puedan “descansar”.
En definitiva, un anuncio tan simple como genial, una perfecta distopía que da que pensar.
